El 42,5% del electorado votaría en blanco, viciado o no decide

La elección general de 2026 se desarrolla en un escenario donde la multiplicación de candidaturas no se traduce en adhesiones, y donde la atención ciudadana se dispersa frente a mensajes que no logran diferenciarse ni generar confianza. La incertidumbre domina el ambiente y condiciona el comportamiento de los votantes, que se reparten entre la duda, el rechazo y una expectativa moderada.

En ese contexto, la competencia electoral no premia la visibilidad ni la trayectoria, sino la capacidad de romper la inercia de la indiferencia. La encuesta nacional de Datum Internacional para El Comercio confirma una característica central del proceso: el 42,5% del electorado votaría en blanco, viciado, por ninguno o todavía no define su preferencia.

A casi 60 días de las Elecciones Generales 2026, ese bloque supera a cualquier candidatura individual y se convierte en el actor decisivo de la contienda.El estudio también incorpora un componente emocional que resulta clave para entender el comportamiento electoral. Un 54% de los ciudadanos llega a la elección con malestar: 33% expresa rabia e indignación, mientras que 21% asume el voto como una obligación sin mayor expectativa.

Frente a ello, un 42% todavía conserva esperanza en que su opción resulte ganadora. Entre quienes optan por el “ninguno” o el voto blanco y viciado, predomina la percepción de corrupción generalizada y de intereses personales por encima del bien público. Ese diagnóstico explica por qué solo tres partidos —Fuerza Popular, Renovación Popular y Somos Perú— superan el 5% de intención de voto para el Senado Nacional, pese a la gran cantidad de organizaciones en competencia.

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