Lima, Perú.
Lima, Perú.

A pocos días del mensaje presidencial por Fiestas Patrias, sectores estratégicos como la minería, salud y seguridad alimentaria exigen medidas concretas que impacten en la vida de los peruanos.
Este 28 de julio, la presidenta Dina Boluarte ofrecerá su tercer y último mensaje presidencial en medio de una ciudadanía expectante y sectores productivos con pedidos puntuales. ¿Qué esperan realmente de su discurso final?
En una edición especial del programa Ampliación de Noticias Regional de RPP, expertos de diversos rubros compartieron sus perspectivas sobre los retos urgentes del país. Uno de los focos principales es el sector minero, en particular la formalización y los grandes proyectos detenidos.
Carlos Herrera Descalzi, exministro de Energía y Minas, hizo un llamado a la presidenta para que su mensaje no se quede en promesas abstractas. “En el discurso del año pasado se habló del proyecto Tía María como una oportunidad de desarrollo, incluso se mencionó que beneficiaría a sectores como pesca y turismo. Pero hasta hoy, ese proyecto sigue paralizado”, recordó.
Para Herrera Descalzi, el problema no radica tanto en las empresas privadas, sino en los bloqueos políticos y sociales a nivel regional. “El avance ha sido mínimo. El Ejecutivo tiene que mostrar resultados y dejar de responsabilizar a otros”, advirtió.
Además, subrayó que la formalización de los mineros artesanales debe ser una prioridad en la agenda gubernamental. “Sentarse a dialogar con los actores clave y transparentar los compromisos sería un primer gran paso. No solo se trata de la pequeña minería: la gran minería también espera señales claras, sin imposiciones fuera del marco legal”, indicó.
Aunque aún faltan detalles sobre salud, seguridad alimentaria y educación, los especialistas coinciden en que el gobierno debe dejar de lado los discursos genéricos y enfocarse en políticas medibles, con cronogramas, presupuestos y seguimiento.
Este último mensaje presidencial representa una oportunidad crucial para reconectar con una población que, en su mayoría, percibe a la clase política como distante y poco eficaz. La expectativa no solo es alta, sino urgente.