Lima, Perú.
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El pasado 10 de julio, la planta de Volkswagen en Puebla, México, marcó el final de una era con la salida del último Beetle de la historia. Tal como ocurrió el 30 de julio de 2003, cuando se despidió la primera generación del legendario Escarabajo (Type 1), la fábrica se llenó de nostalgia y mariachis entonando la emblemática canción Las Golondrinas.
Este icónico modelo, que dejó huella en la industria automotriz, ya no se comercializará. La disminución de ventas, especialmente en su principal mercado, Estados Unidos, hizo inviable su continuidad, reflejando una preferencia del consumidor por otros tipos de automóviles.
El Volkswagen Type 1, conocido mundialmente como Escarabajo, tiene un origen tan fascinante como su legado. En la Alemania de los años 30, bajo el gobierno nacionalsocialista, Adolf Hitler impulsó un ambicioso proyecto: la creación de un vehículo accesible para la población, acompañado de una red de carreteras, las famosas Autobahn.
En 1933, Hitler se reunió con el ingeniero Ferdinand Porsche, quien ya tenía un prototipo avanzado. De esta colaboración nació el KdF-Wagen (Kraft durch Freude-Wagen), que se traduce como “Vehículo con la fuerza de la alegría”.
Con el paso del tiempo, este automóvil se convirtió en un ícono global, ganándose el cariño de generaciones y dejando una huella imborrable en la historia del automovilismo.
Hoy, el Volkswagen Beetle se despide, pero su legado sigue vivo en la memoria de millones de conductores en todo el mundo.